Museo Carmelitano en Czerna
La historia de los carmelitas descalzos en Polonia se remonta a principios del siglo XVII. Cerca del pequeño pueblo de Krzeszowice, en las cercanías de Cracovia, fueron adquiridos por Agnieszka de Tęczyńskich Firlejowa, las aldeas: Żbik, Siedlec, Paczółtowice. En Czerna fundó, hoy ya un monumento, el monasterio de los carmelitas descalzos. Este es uno de los puntos más importantes en el mapa de los monumentos sagrados de Polonia. Cada año, peregrinos llegan aquí para rezar en silencio y reflexión, hacer el viacrucis o conocer la historia de la orden.
El museo que opera en la Casa del Peregrino es bastante pequeño. Desde 2014 se ha renovado de manera moderna, convirtiéndose en un museo multimedia. Podemos conocer las historias de los padres carmelitas tanto a través de imágenes como de sonidos. Y hay mucho de qué hablar: las invasiones de tropas suecas, moscovitas o sajonas, la crisis durante las particiones o el martirio de las víctimas de la Segunda Guerra Mundial. También se han incluido en las exposiciones aspectos de la vida de los religiosos, por lo que allí encontraremos objetos de uso diario y recuerdos.
Al comenzar la visita al museo, entramos en el mundo de la biblioteca. Allí se siente una agradable penumbra, y de fondo suena música monástica. Encontraremos libros de oraciones escritos a mano y objetos que su fundadora donó al monasterio. En monitores táctiles, que se integran en el espacio de la biblioteca, podemos leer documentos relacionados con la fundación del monasterio y la concesión de sus privilegios. Merece especial atención una gran colección de objetos de uso diario, tales como: lámparas, utensilios de escritura o zapatos. Curiosamente, hay listas de gestos que reemplazaban palabras, ya que a los ermitaños se les requería el silencio. También es interesante observar recuerdos relacionados con San Rafael Kalinowski, quien fue prior del monasterio, patriota y fue deportado a Siberia. El último punto de la visita es la sala donde se proyecta una película que presenta la vida cotidiana de los religiosos.
Al visitar el museo, da la impresión de que nos sumergimos por completo en una cierta historia. Todo gracias a la increíble atmósfera lograda a través de la combinación de luz, sombras, música y formas. La exposición nos permitirá profundizar nuestro conocimiento sobre la espiritualidad carmelitana y detenernos por un momento en el vertiginoso mundo actual.
Autora de las fotos y del texto: Ewa Bandyk
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